La incertidumbre es uno de los mayores desafíos que enfrentan las personas en estos días. Nos resulta muy difícil lidiar con la incertidumbre, porque es una sensación de inseguridad. ¿Qué pasará mañana? ¿Cuándo terminará este proceso? ¿Me enfermaré? ¿Le pasará algo a mis seres queridos?.

Niveles altos de estrés pueden causar trastornos del sueño, ansiedad, letargo, angustia y enojo, y ante esto debemos tratar de animarnos a nosotros mismos y a nuestro entorno.

Y lo que causa un mayor nivel de ansiedad son los pensamientos negativos que se agregan a las situaciones tensas. Entonces es prioridad controlar y equilibrar estos pensamientos negativos y reemplazarlos por pensamientos más adaptativos o positivos.

Adaptarse al nuevo mundo puede llevar tiempo. Tomara tiempo en la medida que mejores respuestas tengas a la situaciones de tensión que ahora todos tenemos que afrontar. Y debe sumar la cantidad de pensamientos de esperanza y pensamientos positivos acerca de las nuevas situaciones que asumimos en el día a día.

Puede llevar tiempo volver a la normalidad para las personas que enfrentaron pérdidas económicas, que perdieron a sus familiares o tuvieron problemas con el virus durante el proceso de aislamiento.

Cuando todo vuelva a la normalidad, podríamos seguir viendo los efectos del distanciamiento social y las obsesiones por la limpieza. La adaptación tomara tiempo y nuevas formas de relacionarnos y de cuidarnos se habrán instalado en nuestro nuevo mundo. Tenemos que recordar que todo esto pasara y será diferente para todos.

Vivir y aprender a vivir requiere adaptación y un álbum nuevo de pensamientos, historias positivas en nuestra vida.

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