Cuando las parejas entran en una controversia o desacuerdo tienen varios formas de afrontar tales desacuerdos. Conversan o discuten. Y vuelven a conversar o vuelven a discutir. Y poco a poco lo que no se resuelve se va convirtiendo en una gran pelea que es inmanejable. Aparecen los gritos, las reacciones feas y hasta hirientes. ¿Porqué lo que no podemos controlar con la conversación o la discusión se transforma en una pelea? ¿Les pasa a todos los seres humanos? ¿Tal vez a la mayoría? ¿Existen personas que muy poco pelean?

Ahora sabemos que las peleas no solo son necesarias para el ser humano sino  que cumplen una función de limpieza mental. Sin las peleas no tendríamos como soltar esas energías acumuladas, reprimidas por años, y esas verdades que nos negamos a soltar. La pelea es mucho ´mas que una simple discusión desagradable, participan otros mecanismos de limpieza mental. Con los años y la experiencia en estas peleas se espera que el ser humano aprenda a ventilar mejor sus tensiones, frustraciones, ausencias, carencias, ansiedades y que poco a poco aprenda a controlarlas y disiparlas. Todo esto explicaría porque casi todos los seres humanos peleamos en la convivencia conyugal.

Hemos observado miles de parejas  que pelea intensamente y en casi todas estas peleas, encontramos un gran despliegue de energía que tiene tres formas de presentarse en las peleas de pareja:

1-. Energía reprimida,

2-. Energía acumulada,

3-. Energía expansiva.

Llegamos a la conclusión de estas parejas pasan muy rápido de una conversación desagradable a una pelea intensa. En cambio existen otras parejas que les resulta muy difícil pasar del desagrado de la discusión a la pelea. Estas parejas que pelean poco vienen de otras experiencias donde antes pelean mucho y aprendieron a regularse y controlarse. También están las parejas que por su temperamento tranquilo y su estilo de vida participan en muy pocas peleas, ellos prefieren evitar una gresca. Pero eso no significan que no sientan dolor y frustración. Muchos de las parejas que evitan pelear tienen por dentro un alto indice de frustración.

¿Dejaremos de pelear?

El ser humano aprende de su experiencia equivocada. Asimila el error y puede transformar una experiencia dolorosa en una experiencia enriquecedora. Pero, ¿Porque algunos seres humanos parecen que nunca van a aprender? Algunos van a demorar en regular sus peleas, y también habrán algunos que nunca lo logren. Aprendemos a mejorar con la autócritica y la autovalorización. Son dos herramientas necesarias para seguir mejorando como seres humanos.